La había conocido en el bar La Mariposa Caliente. Ella estaba en una mesa que daba contra la ventana. Yo veía de Chatelet Les Halles. Esa tarde había comprado un par de discos. Rock Sur La Blanche y otro de The Psychomodo en una tienda musical llena de negros de la banlieu de la Plaine-Voyageurs que escuchaba melodías de Senegal. Entré al bar y pedí una cerveza fría. Encendí un cigarrillo y me dediqué a observar a esa mujer vestida de negro que miraba por la ventana hacia la calle. Cuando la vi supe inmediatamente que era una mujer-lluvia. Una mujer- lluvia. Una mujer-húmeda. Una mujer-lluvia se distingue a leguas por su forma acuática de mirar, por sus formas suaves, por el control transparente de su piel, por la forma como humedece poco a poco el aire circundante con sus manos, con sus babas, con sus ojos, con la lluvia secreta que sale de su cuerpo. Yo la mire y mis ojos se fueron hacia el centro de su corazón que flotaba en medio del reflejo incierto de su sangre sobre su rostro. Mierda. Una mujer-lluvia. Después me le acerque y charlamos un poco de libros, de universidad, de la comida china, de cine. Interesante. Otra cerveza. Otra. Un cigarrillo. Sueños dulces. Dulces sueños. Interesante.
Quisiera
Días realtivamente iguales. Tardes de un cigarro y ojos rojos. Noches de preocupación y garganta reseca. Mañanas cansadas y con ganas de nada. Hay algo. Algo que me aflige de magnitudes grandes. Miro el celular, nadie me busca. Pregunto en la cocina, a nadie le importo. No hago lo que tengo que hacer, me siento triste. Pienso que quisiera. Quisiera ser como aquellos, que tienen buena autoestima. Esos mismos que salen a la calle, vestidos de forma elegante, a la moda. Una chamarra Pull&Bear, pantalones de colores, una gorra de BaseBall. ¿Por qué? Porque se ven chidos. Ya no tengo ganas de leer a Paredes, de escuchar a Delgadillo. De fumar marihuana, de acabarme la botella. Ni de Bukowski con el poema del pajaro azúl. Pero seamos sinceros, hablemos con los pies en la tierra y no bajo los efectos de ninguna emoción; como nos dice Garvas en sus clases. Me dan ganas, de vestirme así, de comprarme artículos de moda. De tomarme fotografías y subirlas a todas mis redes sociales. Simplemen...
Comentarios
Publicar un comentario
Dame tu opinión