La había conocido en el bar La Mariposa Caliente. Ella estaba en una mesa que daba contra la ventana. Yo veía de Chatelet Les Halles. Esa tarde había comprado un par de discos. Rock Sur La Blanche y otro de The Psychomodo en una tienda musical llena de negros de la banlieu de la Plaine-Voyageurs que escuchaba melodías de Senegal. Entré al bar y pedí una cerveza fría. Encendí un cigarrillo y me dediqué a observar a esa mujer vestida de negro que miraba por la ventana hacia la calle. Cuando la vi supe inmediatamente que era una mujer-lluvia. Una mujer- lluvia. Una mujer-húmeda. Una mujer-lluvia se distingue a leguas por su forma acuática de mirar, por sus formas suaves, por el control transparente de su piel, por la forma como humedece poco a poco el aire circundante con sus manos, con sus babas, con sus ojos, con la lluvia secreta que sale de su cuerpo. Yo la mire y mis ojos se fueron hacia el centro de su corazón que flotaba en medio del reflejo incierto de su sangre sobre su rostro. Mierda. Una mujer-lluvia. Después me le acerque y charlamos un poco de libros, de universidad, de la comida china, de cine. Interesante. Otra cerveza. Otra. Un cigarrillo. Sueños dulces. Dulces sueños. Interesante.
Origen
El origen del sexo Con los hombres y las mujeres. De Adán y Eva. Del diablo y de dios. Si remontamos a épocas desconocidas por el hombre común, épocas que van más allá de lo que hasta ahora sabemos de la existencia del ser humano, llegamos a una época conocida solo por algunos cuantos. Yo uno de ellos. La tierra es el único planeta en los 360 sistemas solares conocidos por el hombre, donde existe el “género” como comúnmente le llamamos. Hembras y Machos. Dos seres se podría decir “de la misma especie” pero divididos por características realmente contrarias. Que juntos (por cuestiones de la evolución) han concebido el don de reproducir más seres nacidos también con un “género”. Visto esto desde el punto de vista acostumbrado del ser humano aprendimos a llamarlo normal, algo propio de la humanidad. Pero… ¿Es normal? En el sexto día de la creación Dios (la cosa sin género) decide crear su obra maestra. El hombre; Capaz de pensar por sí sólo, de abrirse caminos, de descansar por ...
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