La había conocido en el bar La Mariposa Caliente. Ella estaba en una mesa que daba contra la ventana. Yo veía de Chatelet Les Halles. Esa tarde había comprado un par de discos. Rock Sur La Blanche y otro de The Psychomodo en una tienda musical llena de negros de la banlieu de la Plaine-Voyageurs que escuchaba melodías de Senegal. Entré al bar y pedí una cerveza fría. Encendí un cigarrillo y me dediqué a observar a esa mujer vestida de negro que miraba por la ventana hacia la calle. Cuando la vi supe inmediatamente que era una mujer-lluvia. Una mujer- lluvia. Una mujer-húmeda. Una mujer-lluvia se distingue a leguas por su forma acuática de mirar, por sus formas suaves, por el control transparente de su piel, por la forma como humedece poco a poco el aire circundante con sus manos, con sus babas, con sus ojos, con la lluvia secreta que sale de su cuerpo. Yo la mire y mis ojos se fueron hacia el centro de su corazón que flotaba en medio del reflejo incierto de su sangre sobre su rostro. Mierda. Una mujer-lluvia. Después me le acerque y charlamos un poco de libros, de universidad, de la comida china, de cine. Interesante. Otra cerveza. Otra. Un cigarrillo. Sueños dulces. Dulces sueños. Interesante.
Hay palabras que andan volando al rededor de este ambiente tan pesado. Yo te miro, te miro bien. Me agrada. ¿Sabes? Este es el peor lugar donde he estado. Y te pregunto. Hay un espacio entre tu y yo. Entre ese espacio hay aire. Hay palabras y eructos agrios. Hay luz atravesando ese espacio. Ese espacio significa más. Más que un plano con sus respectivos ejes que lo hacen ser tridimensionales. Yo mientras pienso. Pienso que esas dimensiones nos hacen estar así. Y ese espacio es causado por la terrible situación en la que nos presentamos. Tengo que aplicar las fuerzas necesarias y las direcciones necesarias. Si no lo supiera no sería tan difícil. Se dice que el sonido se produce por el aire. Y agradezco al aire. Por dejarme existir en este pequeño espacio limitado por paredes sucias y un techo que nos cubre de las miradas de los astros. Le respiro; con él van un par de metros cuadrados que son humo de cigarros, otros tantos son partes de alientos viejos y bocas sucias. Yo sin embargo res...
Comentarios
Publicar un comentario
Dame tu opinión