Yo me afeito, ella se maquilla, pienso; tal vez un día sea así de igual, en muchos años, esta vez estaremos ambos en la misma habitación, cargando los mismos problemas, durmiendo en la misma cama, cagando en el mismo baño, respirando en mismo aire. No como ahora, ella en su casa, yo en la mía, ella con sus problemas y yo con los míos, se manda un beso y un guiño a su lindo reflejo, qué guapa es. En tantos años después será igual de guapa, tal vez más, con esos ojos pequeños, esos labios carnosos, esa piel blanca ese hermoso cabello. Ella con un chongo, ha terminado, deja caer su cabello sobre la espalda y desde siempre le doy una mirada sonriente mientras gira, su vestido se eleva, y sus piernas blancas se lucen, ella me mira y me invita a pensar; «soy el hombre más afortunado». Cuando la veo así, no quiero nada más en este planeta. Ella me modela una vez más reclinandose, agachando la cabeza, tomando el filo de su vestido con la llema del índice y el pulgar, levantando un poco los b...
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